Compatriotas:
Hoy les deseo comentar sobre algo lamentablemente común entre ciertas entidades que se proclaman micronaciones, y que algunas veces afecta algunas de importancia. Me refiero a la llamada “guerra micronacional”. Se preguntarán pues, ¿Cómo puede tener una guerra una micronación?
La respuesta, por lamentable que sea, es esperable: simulándola. Conflictos con enemigos imaginarios, armas inventadas, y peor aún en lugares que solo existen en sus mentes. Algo propio de juegos de niños, pero no de quienes pretendan ser líderes de Estados.
Cosa muy distinta es que una micronación, simulacionista o no, tenga fuerzas armadas o elabore modelos de buques, tanques y aviones. Allí hay un trabajo creativo y cultural; pero cuando se pasa a simular “una guerra” sencillamente se pierde esa seriedad y trabajo realizado.
Nuestro país sabe de conflictos simulados. En 2017 el dictador Francisco Gómez intentó declarar la guerra a nuestros aliados de Numancia y Felinuscatonia. Digo que lo intentó, pues nuestra eficaz acción de alzamiento impidió tan absurdo descalabro. Desde entonces este gobierno y el movimiento nacional que lo acompaña han promovido el realismo micronacional, opuesto a toda forma de guerra, especialmente simuladas.
Ayer suscribimos con Tovaria un tratado de alianza que, suprimiendo referencias al simulacionismo y eliminando toda posible interpretación belicosa, contribuirá a la mutua defensa de nuestros interés, propiedad intelectual y ciberseguridad. Pues allí esta el objetivo que las Fuerzas Armadas de una micronación deben tener por delante; aquello es lo inmediato a proteger y cautelar.
La defensa de la paz micronacional y el rechazo de la guerra micronacional son hoy parte inseparable de la Nación Rinoislandesa y del contenido del Movimiento que la sustenta; empero ellas son banderas que otros enarbolaron antes y de mejor manera. Por eso, deseo personalmente y como gobierno reconocer el trabajo que realizó el Reino de Rotham, el Estado Social de El Dorado, Nueva Altaria y demás micronaciones de la OMU que promovieron el Convenio de Virtualópolis, en el año 2009.
La historia micronacional nos ha dejado claro reiteradas veces una verdad en sí misma: que la guerra micronacional, en todas sus pretendidas formas, es un absurdo. No podemos tener un micronacionalismo hispano serio cuando hay quienes pretendan hacer de la simulación bélica su único "proyecto micronacional" ¿No os dais cuenta del absurdo allí?

MARCO ANTONIO RINO SAMPERI


*Columna para difusión entre militantes del Partido de la Unidad Nacional Rinoislandés, ciudadanos, y comunidad micronacional en general. 

AVISO: la reproducción total o parcial de este artículo o sus imágenes deberá hacerse siempre, en todo tiempo y lugar, indicando la fuente del mismo (Sitio Web Institucional de la República de Rino Island)