Lejos de ser un "científico" o "mártir de la ciencia" Giordano Bruno fue un mago que incorporó elementos como el heliocentrismo, la pluralidad de mundos y un universo infinito no desde una perspectiva lógica sino desde su interpretación religiosa del trabajo de Copérnico.
Despreciaba el método empírico y las matemáticas y aunque su sistema mágico/religioso puede considerarse de cierta forma "original" de él, algunas de las ideas que incorporó dentro de esta no lo eran, y de hecho, venían circulando desde hace varios siglos sin problemas. Por ejemplo, la idea del universo infinito y vida extraterrestre había sido propuesta por Nicolás de Cusa un siglo antes. Cusanus fue una gran influencia para el pensamiento religioso de Bruno. Para Bruno el universo era infinito porque reflejaba el inconmensurable poder de Dios.
Tampoco la idea de las estrellas siendo otros soles fue originalmente de Bruno ya que fue planteada por Anaxágoras en el siglo V a.C. y un modelo heliocéntrico dentro de un universo infinito ya había sido propuesto por Thomas Digges, que seguramente influyó también en Bruno.
No fue ejecutado por proponer el heliocentrismo; dicha doctrina no sería formalmente condenada sino hasta 1616. La Inquisición basaba sus investigaciones en precedentes, y en ningún momento de las investigaciones a Galileo se menciona o hace alusión a la condena de Bruno. 
Giovanni Benedetti, matemático de la corte de Saboya apoyó el heliocentrismo dentro de un espacio infinito en su Diversarum speculationum mathematicarum et Physicarum liber de 1585 y Francesco Patrizi en su Nova universi philosophia de 1591 apoyaba la idea del universo infinito.
Tuvo influencia de varias autoridades clásicas, medievales y humanistas; Platón, Lucrecio, Pseudo-Dionisio, Albertus Magnus, Nicolás de Cusa, Marsilio Ficino, Cornelius Agrippa, etc. De sus ideas estableció su propia religión, la cual, según él, era la que practicaban los egipcios.
Giordano Bruno además de un mago fue un filosofo natural, pero uno bastante particular de su tiempo. Mientras otros filósofos naturales ya estaban aplicando el método inductivo para estudiar las ciencias naturales, Bruno prefería hacer uso de una "intuición trascendente"; pertenecía a la corriente hermética y neoplatónica renacentista que se origina con Marsilio Ficino, pero se distingue de otros miembros de esta corriente, como el propio Ficino, Cornelius Agrippa o Robert Fludd quienes armonizaban la tradición desde una interpretación cristiana.
Bruno en cambio creía en un hermetismo puro que derivaba de la religión magica de los egipcios y por lo tanto buscaba su versión más pura a partir de su propia interpretación de los textos herméticos. Pero la idea de una "prisca theologia" no era original de él. Otros filósofos y pensadores renacentistas también sostenían la misma idea que derivaba de la tradición patrística de conectar los pensamientos de Pitágoras, Platón, Hermes y Orfeo a las enseñanzas de Moisés, a la que transmitieron alegóricamente durante su visita a Egipto.
La idea de que la Prisca Theologia derivaba de Moisés fue sostenida por autoridades cristianas de la antigüedad como Pseudo Justino y Eusebio, pero la tradición neoplatónica de Plotino consideraba que la transmisión comenzaba con Hermes, o con Orfeo según Proclo.
Para Bruno Hermes y sus textos, que fueran traducidos por Ficino en 1463 a petición de Cosimo di Giovanni de Medici, fue el inicio e intentaba, mediante sus interpretaciones religiosas, volver a esa antigua religión la cual había inspirado a Moisés, Platón, Orfeo y otros. El desprecio de Bruno al escolasticismo y el aristotelismo tiene su origen en el prejuicio del pensamiento humanista que intentaba remplazar el riguroso sistema metodológico de los escolásticos por la magia natural influenciada por el neoplatonismo y el hermetismo. 
Rechazando la dialéctica escolástica medieval humanistas como Reuchlin, della Mirandola, Francesco Giorgi y Cornelio Agrippa intentaron imponer el estudio de la cábala, la numerología, la teúrgia y otras corrientes esotéricas por sobre el estudio de las ciencias naturales. 
Bruno no era ni matemático ni astrónomo. Su mayor critica a Copérnico era que este nunca pudo trascender su trabajo más allá de las matemáticas. Para Bruno el heliocentrismo de Copérnico era una revelación religiosa que quedaba en el camino por la ceguera de Copérnico. Mediante su interpretación de los textos herméticos, más precisamente en los lamentos de Asclepio, Bruno profetizaba la vuelta de la antigua religión primordial egipcia, mediante una reforma celestial en la que las influencias astrológicas positivas sustituirían a las negativas.
Esta idea la presenta primero en su Spaccio de la bestia trionfante, y más tarde en de Immenso. En este último para Bruno fue el cristianismo que termina por destruir la antigua religión, y en la bestia trionfante interpreta la vuelta de dicha religión a través de Copérnico. Una de las influencias positivas provenía del Sol, y el Revolutionibus de Copérnico era la culminación de la profecía de Asclepio. 
En el conocido segmento del programa Cosmos, se lo ve a Bruno dando una lectura del Revolutionibus a los teólogos de Oxford. En la animación se escucha cómo los teólogos se irritan ante la lectura de Bruno sobre Copérnico y se escucha a uno decir "¿Nunca leíste a Aristóteles?" Es claro que en el programa se intenta contrastar a un "racional y mesurado" Bruno con "fanáticos religiosos". El problema en esta narrativa es que el verdadero fanático religioso aquí era Bruno, y no los maestros de Oxford. En su Cena delle ceneri Bruno menciona cómo dejó en ridículo a los pedantes aristotelistas. Pero George Abbot, quien estaba presente en la audiencia, dice otra cosa.
En su lectura sobre Copérnico en Oxford, Bruno estaba en realidad recitando de memoria pasajes del trabajo de Marsilio Ficino sobre magia solar, de Vita Coelitus Comparanda, algo que un maestro notó de inmediato porque él mismo tenía una copia del texto. Lejos de arrojarle frutas como se muestra en la animación de Cosmos, Bruno quedó en evidencia y fue invitado por los maestros a retirarse. Su lectura de Copérnico en realidad era sobre un trabajo de magia y para Bruno el Revolutionibus era más un tratado religioso que científico
De Bruno y su revelación religiosa se puede hablar largo y tendido, pero lo que no se puede decir es que fuera un "científico", ni siquiera para los parámetros de su tiempo, cuando los filósofos naturales ya estaban siguiendo procedimientos metodológicos en el estudio científico; aunque incluso en la Wikipedia se lo denomine un "astrónomo" y "matemático", en realidad no lo era. Su entendimiento de la "mathesis" no iba más allá de la numerología y la geomancia. Nunca participó en la red de correspondencia entre científicos de su tiempo ni aportó nada al campo. 
En las interrogaciones de la inquisición de Venecia y Roma los inquisidores tenían más interés en su opinión sobre Jesús, quien decía que era un mago, y su negación de la transubstanciación y la segunda persona de la trinidad que en su cosmología hermética. En realidad, la idea de que Giordano Bruno fue quemado por la Inquisición por sus ideas científicas viene circulando desde hace mucho tiempo, impulsado en la cultura popular desde la publicación del trabajo pseudohistórico de Andrew Dickson White, The Warfare of Science (1876). 
White, junto con John William Draper, fueron los responsables de crear la tesis de Conflicto, la idea de que la ciencia y la religión siempre han estado enfrentadas y que esta última ha intentado frenar el progreso científico. Como toda narrativa propagandística su versión debía tener un héroe (o varios) y un villano, en el caso de la última, la Iglesia. De los héroes, o mártires de la ciencia, que lucharon contra el dogmatismo y el oscurantismo eclesiástico se encuentran Hipatia, Galileo... y Bruno. 
Aunque considerada una idea sesgada desde hace más de cien años por los historiadores de la ciencia, que desde Pierre Duhem en adelante han señalado los avances científicos y tecnológicos que se dieron en la Edad Media, la tesis aún se mantiene predominante en la cultura popular por culpa de la irresponsabilidad de divulgadores populares de televisión como Neil deGrasse Tyson y de la enorme influencia que tienen en otros influencers populares semejantes ideas pseudohistóricas, bulos y prejuicios en base a falsas creencias se mantienen como verdades irrefutables.


AVISO: la reproducción total o parcial de este artículo o sus imágenes deberá hacerse siempre, en todo tiempo y lugar, indicando la fuente del mismo (Sitio Web Institucional de la República de Rino Island)